-LIBERTAD DE EXPRESION-

"Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideraciones de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección y gusto."

"No he venido a traer paz, sino espada" San Mateo. X,34


miércoles, 26 de diciembre de 2012

RACISMO E INDIFERENCIA EN LA IGLESIA


“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Mt 28, 19 Se habla en estos días de la celebración del L aniversario del Concilio Vaticano II. Concilio desintegrador de la Tradición heredada de la Iglesia, pero más que el concilio el “espíritu” conciliar que nació de éste, abriendo la veda a excentricidades, errores, abusos y todo tipo de aberraciones. Uno de los principales errores naciente de este concilio es el falso “ecumenismo” en forma de indiferentismo y relativismo, ambos condenados rotundamente por la Iglesia, encíclicas: “Mirari Vos” de Gregorio XVI, “Quanta cura” y “Syllabus” de Pío IX, “Humanum Genus”, “Inmortalae Dei” y “Libertas” de León XIII. Desde dentro de la jerarquía de la Iglesia, hay quienes además de caer en tan graves errores, renuncian, además, a la evangelización en naciones de misión. Si Jesús manifestó a sus apóstoles que expandieran su evangelio “por todas las naciones”, cosa que provocó persecuciones y martirio a millares de cristianos. Hoy contraviniendo al mismo Dios, hay quienes manifiestan, y proclaman, que hay naciones dónde es mejor no proclamar el evangelio e incluso no bautizar. Deben haber considerado estos pastores, que las razas de esas naciones no son merecedoras del cielo, un acto evidente de racismo religioso. Pues si a Europa, Asia y América ha llegado el cristianismo, ha sido por el esfuerzo, la abnegación, entrega y sacrificio de muchos misioneros que empeñaron sus vidas en ello. Renunciar a realizar lo mismo en países árabes o africanos, equivaldría a renunciar a la misión misma de la Iglesia, de extender la palabra de Dios por el mundo. “Evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda”. Pablo VI; “Para llevar a cumplimiento la misión apostólica, la Iglesia necesita evangelizadores”. Juan Pablo II; “Se impone a todos los cristianos la dulcísima obligación de trabajar para que el mensaje divino de la salvación sea conocido y aceptado por todos los hombres de cualquier lugar de la tierra”. Apostolicam actuositatem. Habría otra razón igualmente grave además del “racismo”, sería el considerar que las religiones que profesan, islam, animismo etc. Serían igualmente válidas como medios de “salvación”, cosa que equivaldría a caer en indiferentismo. Aunque hay quienes hablan con descaro de que el “mismo espíritu Santo que iluminó el cristianismo es el que ha iluminado el Islam” Mons. Santiago Agrelo. Monseñor, siendo el responsable de la diócesis de Tanger-Tetuán en el norte de África, no solo manifiesta cosas como esta, si no que anuncia que “el no está aquí para hacer proselitismo, él quiere que un musulmán sea un buen musulmán que para malos cristianos ya estamos nosotros”, según dice. Claramente el responsable de la misión y evangelización de esa zona del mundo, ha renunciado públicamente, y lo que es peor en hechos, a la labor para la que Dios le ha encomendado. Uno de los argumentos que se esgrime para la dejación de funciones, es la “obediencia”, o sometimiento, a las leyes de los estados. Aunque no le duelan prendas a quienes tanta obediencia a las leyes terrenales abanderan, en sortear leyes y transgredir normas, fomentando fenómenos como la inmigración ilegal a manos de mafias organizadas que trafican con personas. O es un acto de cobardía hacia los gobiernos autoritarios donde residen, o es un ataque a las leyes de países democráticos dictadas desde la democracia representativa. Pero si de “respeto” a las leyes y a la “autoridad” se tratase, ¿Habría que obedecer y servir antes a los hombres y sus leyes que a Dios?, ¿no fue un acto de “desobediencia” a la voluntad de Herodes, el esconder y huir con el niño Jesús de Belén?... ¿Hasta dónde es capaz de obedecer las leyes injustas y abusivas de los hombres, esta élite de la nueva religión del ecumenismo religioso? Y no solo ellos han renunciado a toda labor evangelizadora. De forma despótica y autoritaria imponen su criterio a quien, habiendo asumido, por obediencia, la no evangelización activa, no pueden negarse a impartir puntualmente el sacramento del bautismo, a conversos convencidos. El negar tal sacramento por obediencia sería colaborar con el error y negar las puertas del cielo a almas que llaman desesperadamente. Es evidente la apostasía dentro de la Iglesia. Las ideas masónicas de la igualdad de las religiones, del “humanismo” que ensalza al hombre en los altares, de la obediencia a las leyes del Estado antes que a las naturales y divinas, de la paz a cualquier precio, etc. No solo han triunfado dentro de la Iglesia, sino que atacan despiadadamente a quienes no comulgan con su “nueva fe”, expulsando de parroquias y responsabilidades a los “rebeldes”, que no son otra cosa que leales a lo que Cristo enseñó y la Iglesia de siempre trató de practicar, con más o menos aciertos, pero siempre con fidelidad y entrega. Ha llegado la hora de decir basta a esta actitud, los sacerdotes y obispos que no quieran evangelizar, y si es preciso sufrir por ello, deben ser relegados de sus puestos y no, dejar que expulsen a quienes mantienen la llama de la esperanza y la Fe en estos países. Los cristianos que abanderamos el cristianismo somos los que debemos dar testimonio de nuestra Fe. Combatamos no solo contra los infieles, herejes y cismáticos, combatamos contra los traidores de dentro de la Iglesia. No permitamos se entregue la Iglesia a quienes quieren destruirla. A quienes han desplazado a Dios del centro de las Iglesia a un rincón, y elevan a los altares el humanismo masónico y falso. A quienes abogan por un indiferentismo, prefacio de un sincretismo religioso de una nueva y naciente religión o anti-religión satánica. Luchemos por la Fe de nuestros padres y por el Reino de Cristo en la Tierra. ¡Viva Cristo Rey!

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Juran matanza de cristianos en Siria los enemigos del gobierno de Al-Assad


Juran matanza de cristianos en Siria los enemigos del gobierno de Al-Assad por el Dr. Eladio José Armesto ¿Qué está pasando en Siria? La prensa occidental informa que desde comienzo de año miles de personas mueren en fuertes combates entre las fuerzas armadas sirias y enemigos del presidente Bashar Al-Assad. ¿Quiénes son las partes en este conflicto? ¿Quiénes tienen la razón; quiénes merecen nuestro apoyo? Remontémonos a la historia. Siria tiene un largo historial de convivencia entre cristianos y musulmanes. Bajo el gobierno secular del presidente Bashar Al-Assad, los cristianos sirios son respetados y se les permite fundar familias, tener negocios, participar en la sociedad y prosperar. Por ende, cientos de miles de cristianos iraquíes, huyendo de las feroces y poco reportadas matanzas de cristianos en Iraq, viven hoy como refugiados en Siria. Llevadas a cabo por extremistas islámicos, pero directamente provocadas por la injusta invasión y ocupación de George W. Bush, las masacres en Iraq prácticamente han exterminado el cristianismo en ese destruido país. Bajo el gobierno de Sadam Hussein, los cristianos iraquíes vivían bien. A pesar de ser una minoría religiosa, los mas de 1.750.000 cristianos en Iraq antes de la invasión norteamericana tenían empresas, iglesias, colegios, dispensarios médicos y hasta miembros en el gobierno. Hoy sólo quedan menos de 500.000 cristianos en Iraq. Iraq en la mirilla ¿Qué les pasó a los cristianos iraquíes? Les pasó exactamente lo que el Papa Juan Pablo II, los obispos y líderes cristianos de Iraq y un sinnúmero de expertos internacionales le advirtieron persistentemente al presidente George W. Bush: La invasión norteamericana de Iraq convertiría a los indefensos cristianos iraquíes en blanco de los elementos más sanguinarios del islamismo integrista. Los cristianos en Iraq serían secuestrados, asesinados, torturados y perseguidos por extremistas islámicos que los asociarían con el enemigo invasor. Así fue como comenzó el baño de sangre contra el cristianismo en Iraq que provocó el éxodo masivo de cristianos iraquíes a Siria, el Líbano y Europa. Según el obispo auxiliar de Bagdad, Andreas Abouna: "Los cristianos iraquíes están desesperados. En sus corazones desean quedarse, pero la persecución contra nosotros es tan brutal que muchos nos tienen otra opción que irse para salvar sus vidas". Estas palabras testimonian el genocidio cristiano en Iraq provocado por la inmoral invasión ordenada por Bush. Más de un millón de cristianos ya han abandonado este país desangrando por una guerra innecesaria y sin sentido. Y los mártires se cuentan por decenas de miles. Entre ellos, el Arzobispo de Mosul, Paulos Faraj Rahho, asesinado el pasado 13 de marzo. El genocidio cristiano en Siria Para los cristianos sirios el doloroso calvario comenzó tras la "Revolución de los Jazmines" iniciada en el 2011. Los ataques violentos contra el gobierno secular del presidente Al-Assad por fanáticos islámicos, no surgieron espontáneamente como ciertos medios de prensa hacen creer. Son financiados y apoyados militarmente por la secta wahabita de Arabia Saudita, Qatar, los terroristas de la Hermandad Musulmana y la Mossad israelí, cuyos objetivos estratégicos incluyen la desestabilización de todo gobierno del Oriente Medio opuesto a los intereses de Israel. También cuentan con el respaldo de Estados Unidos y ciertos países miembros de la Unión Europea. Hasta el Directorio Democrático Cubano y la Asamblea de la Resistencia Cubana, que reciben fondos del gobierno norteamericano y, por ende, son instigados por éste (léase $$$), han firmado risibles acuerdos de "apoyo" al llamado "Consejo Nacional Sirio", grupo de fachada de la Hermandad Musulmana y de fichas claves del terrorismo islámico. ¿Quiénes apoyan al Gobierno sirio? Por su parte el Presidente Al-Asad tiene el apoyo de los chiitas de Hezbolláh en el Líbano, del gobierno chiita de Irán, de los chiitas en Iraq y de los cristianos sirios que gozan de libertad bajo su gobierno. Por eso los extremistas islámicos han jurado exterminar a los cristianos en Siria. La sangrienta persecución comenzó con la aparición de paramilitares de la Brigada de Faruq, entidad aliada a Al-Qaeda y formada por sunitas sirios, libios e iraquíes. Estos han realizado brutales ataques contra cristianos de los barrios de Hamidiya y Bastán al-Diwan en la ciudad de Homs, desatando el éxodo masivo de cristianos en la ciudad de Qusayr, cerca de Homs, donde el jefe militar de los rebeldes islámicos, Abdel Salam Harba, emitió un ultimátum a los cristianos. Desde estallar el conflicto, sólo unos mil de los diez mil cristianos en la ciudad se quedaron y ahora, se ven obligados a huir de inmediato ante el ultimátum emitido desde los minaretes de las mezquitas de la ciudad por las fuerzas islámicas anti-Al-Assad: ”Los cristianos deben salir de Qusayr en el plazo de seis días. A partir de entonces, no permitiremos cristianos en Qusayr”. De nada sirvió la presencia del jesuita Paolo Dall'Oglio, que durante una semana exhortó a "orar y ayunar en el nombre de la paz y un arreglo justo del conflicto" pues las familias cristianas han abandonado la ciudad hacia los valles de los alrededores y las zonas rurales y otros se han refugiado en hogares cristianos de Damasco. Monseñor Mario Zenari, Nuncio Apostólico en Siria dio testimonio ante los micrófonos de Radio Vaticano de las numerosas matanzas reportadas por un sacerdote de Homs, que señaló que no podía salir a las calles ya que estaban repletas de cadáveres de combatientes y civiles. Las persecuciones y matanzas de cristianos, el incendio de iglesias, colegios y negocios cristianos por parte de los mercenarios anti-Al-Assad son cotidianas, según el Obispo maronita Samir Nassar, que con una voz de esperanza, advierte que debido a Hezbollah, el conflicto puede fácilmente extenderse a Líbano y ante el nacimiento de una nueva situación política en Oriente Medio, opina que los cristianos: "Tenemos que afrontar esta persecución y encontrar cómo sobrevivir. Sobre todo porque ésta es una tarea que los cristianos han cubierto durante siglos, una tarea difícil, que cada día se hace peor debido al extremismo islámico que amenaza nuestra supervivencia sin que ninguna nación cristiana de occidente esté haciendo algo por nuestra gente". ¿Qué papel juega Estados Unidos en todo esto? El gobierno norteamericano, obedeciendo órdenes de los que lo controlan, mueve sus peones en la Organización del Atlántico Norte u OTAN para crear las condiciones políticas, diplomáticas y militares para lanzar un ataque masivo contra Siria usando a los terroristas mercenarios que ya están en territorio sirio. De ahí que, como elemento de guerra psicológica, los aliados del terrorismo islámico lancen la más que infantil y pueril acusación de que el gobierno sirio piensa usar armas químicas contra su pueblo. Esto es una gran tomadura de pelo, igual a la mentira de las supuestas armas de destrucción masiva que usó Bush para justificar la invasión y ocupación de Iraq. Estos elementos también han lanzado cínicamente el rumor totalmente falso, reportado por la prensa pagada o ingenua de Occidente, de que el presidente Bashar Al-Assad busca asilo en algún país de Hispanoamérica. Esto es otra mentira que cualquier persona medianamente informada sobre lo que sucede en Siria sabe perfectamente que es falso. Bashar Al-Assad ha afirmado hasta la saciedad que como sirio morirá en Siria, nunca abandonará a la patria de sus ancestros. ¿De dónde proviene este rumor falso? ¿Quién se responsabiliza del mismo? ¡El rumor proviene del periódico israelí Haaretz que cita a fuentes anónimas! Una prueba clara de un reporte falso de guerra psicológica. ¿Qué es la "guerra psicológica"? La guerra psicológica es el empleo planificado de la propaganda y el uso de los medios de comunicación para fomentar y dirigir conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de las armas, o en forma complementaria a su uso. ¿Cuál es el fin de la "guerra psicológica"? El fin de la guerra psicológica es destruir la moral del enemigo para lograr la victoria militar y para ello se emplean dos métodos diferentes, uno el militar y otro el político. El método militar se practica en los campos de batalla, directamente contra el combatiente, mientras que el método político se dirige hacia la retaguardia, básicamente contra la población civil. Los objetivos de la guerra psicológica son esencialmente tres: Primero, hacer sentir al enemigo como inservibles. Segundo, robarles todo deseo de resistir. Tercero, hacerles creer que su derrota es inevitable e irreversible. Todo individuo pensante y honrado puede apreciar como las acusaciones de armas químicas y los rumores falsos de asilo por parte de Bashar Al-Assad son ardides de guerra psicológica avanzados para desmoralizar internamente al pueblo sirio y justificar ante el mundo una violenta usurpación del poder por parte de los mercenarios islámicos dentro del país. La matanza del pueblo sirio y el cruel genocidio de los cristianos sirios por parte de los terroristas enemigos del gobierno de Bashar Al-Asssad, es ocultado por los medios de prensa y gobiernos cómplices del mundo occidental. Es hora de que los cristianos de occidentes alcemos la voz en defensa de nuestros hermanos en el Oriente Medio y desmintamos esta criminal campaña de desinformación. Campaña que beneficia sin duda alguna al integrismo islámico, usado por los enemigos seculares de la cristiandad como punta de lanza contra el Cristianismo. ¡Cristo Rey, salva a tus hijos en Siria! ¡Danos fuerza y valor para defenderlos! ______________________ El Dr. Eladio José Armesto es asesor político, primer vicedecano del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio, tesorero de la Federación de Editores Hispanos de Estados Unidos, delegado de la Junta Patriótica Cubana y ex miembro de la Junta de Comercio Internacional de la Ciudad de Miami. Vea la entrevista en TV Internacional del Vicedecano Eladio José Armesto: http://212.24.56.137/actualidad/view/51746-experto-insurgentes-siria-tienen-apoyo-qaeda-gobierno-guerrerista-obama-sabe Infórmese sobre el brutal exterminio de cristianos en Iraq: • The Untold Holocaust of Christians in Iraq http://www.youtube.com/watch?v=ylMOgnQOeRc • Extermination of Iraqi Christians Triggered by Bush's Invasion http://www.youtube.com/watch?v=XpPbPWFyo-Y • Islamic Extremists Slaughter Christians in Iraq With U.S. Complicity http://www.youtube.com/watch?v=wSw1YdzKkQ0

domingo, 9 de diciembre de 2012

PROFESIÓN DE FE CATÓLICA DEL PADRE JEAN


I PREÁMBULO 1) En vista de la presente situación, en el 50 aniversario de apertura del Concilio Vaticano II en el que el Papa Benedicto XVI acaba de inaugurar un “año de la fe”, “consagrado a la profesión de la fe y a su justa interpretación”, y en el cual se incita a los fieles al estudio indulgenciado de las actas del Concilio y a los artículos del nuevo catecismo; este concilio del cual el cardenal Ratzinger escribió 30 años después: “Un abismo corta a la Iglesia entre dos mundos irreconciliables: el mundo preconciliar y el mundo posconciliar” (“Un canto nuevo para el Señor”, Desclée-Mame, 1995, pág. 174) 2) Vista la reciente declaración difundida por el Prefecto de la Congregación de la Fe, Monseñor Müller, quien no ha abjurado verdaderamente de sus errores (por no decir herejías) sobre la Transubstanciación, la Virginidad de María y la pertenencia de los protestantes en la Iglesia, que acusó a los sacerdotes y fieles de la Tradición de estar afuera de la Fe católica afirmando: “Nosotros no podemos abandonar la fe católica en estas negociaciones (con la FSSPX)”. (Entrevista a NDR, 06-10-2012). 3) Vistas las exhortaciones categóricas de los Apóstoles en materia de intransigencia doctrinal, no solamente la obligación de conservar integralmente el depósito de la fe transmitida (1 Ti. 6, 20; 2 Juan, 9), sino también de desconfiar de los falsos doctores (Hechos 20, 29; 2 Pedro 2,1), de anatemizar a aquellos que enseñan una doctrina divergente (Gal. 1, 9; 2 Juan 10), hasta resistir a la cara a las altas autoridades que ya no caminan rectamente en la fe (Gal. 2,11) 4) Vistas las profecías dignas de fe que nos han anunciado una apostasía general de la fe en los últimos tiempos de la Iglesia: profecías bíblicas en particular de Nuestro Señor Jesucristo (Lc 18,8) y de el Apóstol (1 Tim 4,1; 2 Tim 3, 1-8) y las profecías de Nuestra Señora en sus apariciones que han sido reconocidas como auténticas por la Iglesia (Quito, La Salette, Fátima); profecías confirmadas por los Papas del siglo XX deplorando la apostasía oficial de las naciones católicas hasta el Vaticano II, los cuales las han alentado. 5) Vista la ley constante e intangible de la Iglesia, que prescribe que « los fieles a Jesucristo deben profesar abiertamente (aperte profiteri tenentur) la fe en toda circunstancia en la cual su silencio, su tergiversación o su comportamiento implicaría la negación implícita de la Fe, el desprecio de la religión, la injuria hecha a Dios o el escándalo del prójimo” (Código de 1917, canon 1325 § 1). 6) Vistas las exhortaciones oportunas de nuestros veteranos en el combate actual por la defensa de la fe contra los neo-modernistas, como Monseñor Lefebvre : « Nosotros debemos combatir contra las ideas que están actualmente en boga en Roma y que están en la boca del Papa y de la de Ratzinger…” (Conferencia en Ecône, 06-09-1990; Fideliter N°87 pág.3); como Monseñor De Castro Mayer: “ser fieles a la misión que Dios nos ha confiado, de resistir al modernismo reinante” (Declaración en las consagraciones, 30-06-1988; Fideliter n° 64 pág.9) o como el padre Calmel: “Confesar la fe de cara a las autoridades modernistas, es rehusarse a cualquier equívoco, tanto en los ritos como en la doctrina” (“Breve apología”… Itinerarios, N° 316, pág.76). 7) Vistas las divergencias graves e inevitables en materia de fe, constatadas en las últimas discusiones doctrinales en Roma entre los teólogos conciliares y los de la Tradición católica, divergencias ya expresadas en substancia por Monseñor Lefebvre en su Manifiesto episcopal (21-11- 1983) y largamente expuestas en nuestros cursos del seminarios, congresos teológicos, artículos doctrinales, círculos de estudio y predicaciones a los fieles. II PROFESIÓN DE FE CATOLICA. En la situación actual, y en consideración de lo que acabo de exponer arriba, como sacerdote católico, a pesar de mi indignidad, que me sea permitido en este día, y en presencia de los fieles que tienen un derecho estricto de conocer exactamente cuál es la Fe íntima de aquellos quienes les predican, reafirmar públicamente lo que sigue: 1) Yo renuevo, y hasta la muerte, la profesión pública de fe hecha por mi padrino y mi madrina el día de mi bautizo, y de mi propia iniciativa doce años después en mi comunión solemne. 2) Yo renuevo, y hasta mi muerte, la profesión de fe tridentina y el juramento anti-modernista que he jurado públicamente con la mano sobre el Evangelio, y ante el Santísimo Sacramento antes de recibir la ordenación sacerdotal. 3) Yo profeso hasta mi muerte, el Símbolo de los Apóstoles recitado cada domingo en la Misa, así como el Símbolo llamado de San Atanasio que la Iglesia hace recitar a sus consagrados cada domingo en el breviario antes del Concilio. 4) Yo profeso, hasta mi muerte, todos y cada uno de los dogmas definidos de la fe católica y romana, así como todas y cada una de las verdades de la doctrina católica, definidas como tales por el conjunto de teólogos (cf Denz.2880) antes del último concilio, verdades cuyas negación implicaría un pecado de temeridad en contra de la fe. 5) Yo profeso para siempre todas las verdades que han sido atacadas en la historia de la Iglesia, y rechazo todos los errores opuestos que han sido duramente censurados por el Magisterio de los Papas, los concilios y las congregaciones romanas. 6) Yo profeso para toda mi vida, la doctrina segura y tradicional expuesta en los catecismos del concilio de Trento y de San Pio X, así como todo otro catecismo anterior al Vaticano II, que la reproduzca fiel e integralmente. 7) Finalmente, yo profeso y quiero profesar hasta mi último suspiro la fe de los Padres y los Doctores de la Iglesia, transmitida fielmente por el Magisterio de los Papas y de los Concilios, como una formulación cierta y fijada de una vez por todas, de la Verdad absoluta que no evolucionaría con el tiempo en su substancia. III PROFESIÓN DE FE EN CONTRA DE LOS ERRORES ACTUALES. El deber principal de todo sacerdote no es solamente el de profesar y enseñar la verdadera fe católica, sino también de defenderla frente a sus enemigos, cualquiera que ellos sean, en consecuencia: 1)Yo profeso la definición tradicional y católica de la fe, es decir, que ella es una virtud sobrenatural, un don gratuito de Dios por el cual toda mi alma, inteligencia y voluntad, se somete a toda la verdad revelada por Dios y transmitida por su única Iglesia, que no puede ni engañarse ni engañarme. Del mismo modo, yo condeno y rechazo la doctrina meo-modernista que presenta a la fe como un sentimiento « nacido en las profundidades de mi mismo » (Juan Pablo II, « No tengáis miedo” Laffont, pág. 39) o como una “experiencia” que no puede ser sino “comunitaria” (Prof. Ratzinger, “La fe cristiana…” pág. 110 y “Principios de teología…” pág.35) 2) Yo profeso la doctrina tradicional y católica del Reinado social de Nuestro Señor Jesucristo, con su consecuencia necesaria de la unión armoniosa de la Iglesia y el Estado, a fin de que la Ley Divina y eclesiástica presida todas las instituciones humanas, por la gloria de Dios y la salvación de las almas; doctrina fundada sobre la Escritura (Is. 55,4; 1 Tim. 6,15) y la Tradición, en particular la encíclica “Quas primas” de Pio XI Así mismo, yo condeno y rechazo la doctrina liberal del Vaticano II en « Gaudium et spes » (Cap. 4) que proclama la autonomía del Estado en relación a la Iglesia según el falso principio de la libertad religiosa, doctrina que el papa actual ha calificó de “una suerte de contra-Syllabus” y más recientemente en una alocución pública a embajadores, como “un gran progreso de la humanidad” (13-12-2008). 3) Yo profeso la doctrina tradicional y católica del verdadero ecumenismo, es decir, del regreso de las almas extraviadas al único aprisco de Cristo, doctrina fundada en la Escritura (Juan 10, 16; Hechos 2,38) y la tradición constante, en particular la encíclica “Mortalios animos” de Pio XI: Así mismo, yo condeno y rechazo la doctrina contraria de los hombres de la Iglesia conciliar que enseñan que el ecumenismo de antaño es “obsoleto” (Acuerdos de Balamand, 24-06-1993), que no hay que tratar de “convertir” a los otros (Card. Kasper, 22-01-2001), “Presión” que sería una “forma de proselitismo abusivo” (Juan Pablo II, 31-05-1991) y que “haría renegar a los otros de su propia herencia de fe” (Benedicto XVI, 18-08-2005). 4) Yo profeso la definición tradicional de la Iglesia Católica y Romana cono siendo el Cuerpo Místico de Nuestro Señor Jesucristo, la única Arca de Salvación, a la cual no se puede pertenecer sin el bautismo y la fe; doctrina revelada por Dios (Col. 1,18; Juan 3,5; Mc. 16,16) y transmitida por la Tradición, en particular en la encíclica de Pio XII “Mystici corporis”. Asimismo, yo condeno y rechazo la doctrina divergente del Vaticano II, que enseña que « La Iglesia de Cristo subsiste en le Iglesia Católica” (L.G. 8) y su explicación hecha por el nuevo catecismo (§ 836), a saber, que “todos los hombres pertenecen a la unidad católica del Pueblo de Dios bajo diversas formas donde están ordenados”. Además, yo condeno y rechazo la nueva doctrina conciliar (U.R. 3) retomada en el nuevo catecismo (§ 819), según la cual “el Espíritu de Cristo se sirve de Iglesias y comunidades eclesiales (separadas) como medios de salvación”. Porque las falsas religiones no son inspiradas por el Buen Espíritu, sino por el Maligno (Sal. 95,5; 1 Cor. 10,20; Ap. 2,9) 5) Yo profeso la doctrina tradicional y católica de la substitución de la nueva Alianza a la antigua Alianza, esta última siendo por lo mismo revocada, como lo afirma explícitamente la Palabra de Dios (2 Cor. 3, 14; Heb. 8,13) y la Tradición, como por ejemplo la bula « Hebraeorum gens » de San Pio V (1569).Esta creencia tradicional, debe entenderse en el sentido de que la religión judía ha sido revocada por Dios, pero sin excluir que los israelitas puedan convertirse a Él, individualmente en el tiempo, y en masa al fin de los tiempos (Rom. 11, 25). También condeno y rechazo la doctrina contraria del Vaticano II (Nostra aetate), formulada por Juan Pablo II (17-09-1980) y el nuevo catecismo (§ 121) en este axioma injurioso a Nuestro Señor Jesucristo, divino fundador de la Iglesia de la nueva y eterna Alianza: “La antigua alianza jamás ha sido revocada”. 6) Yo profeso la doctrina tradicional y católica según la cual el infierno existe, y que todos los que mueran en estado de pecado mortal e impenitentes son eternamente condenados, doctrina revelada de Dios (1 Cor. 6,10; Ap. 21,27) y transmitida constantemente por la Tradición, en particular el 2do Concilio de Lyon (1274). Creo también, siguiendo a Nuestro Señor que nos ha revelado que muchos toman la vía ancha que lleva a la perdición (Mt. 7,13 ; Lc. 13,24), revelación confirmada por Nuestra Señora de Fátima, que muchas almas, sobre todo en nuestra época, se condenan y que nos hace orar y hacer penitencia para contribuir a su salvación. También condeno y rechazo la teoría contraria, según la cual el infierno existe pero que está vacío (Urs Von Balthazar, citado por Juan Pablo II en “Entrando al umbral de la esperanza” pág. 200), o que el juicio y la condenación evocadas por el Evangelio no conciernen mas que a Satanás y sus ángeles caídos (Juan Pablo II, Encíclica Dominum vivificantem, 18-05-1986, n° 27-28), o que el infierno no alberga mas que a “ciertos personajes de nuestra historia” (Benedicto XVI, Encíclica Spe salvi, 30-11-2007, n°45). 7) En fin, como sería muy fastidioso enumerar todos los graves errores posconciliares perpetrados, alentados o avalados por los hombres de Iglesia en el poder, siguiendo a Monseñor Lefebvre y otros obispos y sacerdotes que permanecieron fieles a la Iglesia de siempre, yo condeno y rechazo todas y cada una de las teorías y prácticas que demuelen poco a poco la fe en las almas, en el dominio no solamente doctrinal sino también moral (La inversión de los fines del matrimonio para legitimar las decenas de miles de anulaciones de matrimonio por año), litúrgico (la nueva misa urdida junto a seis pastores protestantes), canónico (Monseñor Lefebvre dijo que ellos destruyen la Iglesia con las leyes fundamentales inspiradas por el modernismo del nuevo Código canónico de 1983 ; Fideliter n° 55 p. 9), ecuménico (Asís, Juan Pablo II besando el Corán el 14-05-1999, Benedicto XVI haciéndose bendecir por un rabino el 11-05-2007), bíblico (exégesis hipercrítica, nueva biblia de traducción ecuménica), sacramental (ya no hay genuflexión delante del Santísimo Sacramento, lo que disminuye la fe hacia la presencia real), etc.… teorías y prácticas que condeno y por lo tanto rechazo, en toda la medida en que son contrarias al espíritu de la Iglesia Católica, injuriosas a Dios y escandalosas a las almas. EN CONCLUSIÓN Debo precisar que si condeno todas estas novedades malsanas y más o menos heréticas, no tengo intención de poner en causa la función, la autoridad y el respeto de los Pastores incriminados, no teniendo ninguna competencia para juzgar sus personas, y rezo también por ellos, el Papa y los obispos, como responsables delante de Dios de nuestras almas sobre las cuales tienen jurisdicción ordinaria. Pero con San Pablo, Santo Tomás de Aquino y San Roberto Belarmino, yo estimo en conciencia que si estas autoridades llevan daño a la Iglesia en la Fe; no solamente está permitido, sino que es un deber el resistirles a la cara diciéndoles públicamente que ellas no caminan más según el Evangelio, y desobedecerlas en todo lo que ellas quieran imponernos de contrario a Dios. Considerando que esta Fe, de la cual estoy orgulloso, es un puro don de Dios recibido sin mérito de mi parte; considerando la historia de la Iglesia y las lamentables caídas de numerosos clérigos más sabios, más fervientes y más prudentes que yo; considerando en fin mis debilidades pasadas, la apostasía actual y las persecuciones futuras, yo no puedo mas que pedirles e implorarles, muy queridos fieles, de rezar también por mí, a fin de que no solamente yo persevere en esta fe católica y romana que acabo de profesar de nuevo, sino también, y aún más, en la caridad, porque “si yo tuviera la plenitud de la fe hasta mover montañas, si no tengo la caridad, no soy nada” (1 Cor. 13,2); pidan también para que yo pueda cumplir lo mejor posible mi deber sacerdotal hacia Dios y las almas, cooperando aunque sea poco al Reinado de Dios aquí abajo, esperando el triunfo final de los Santísimos Corazones de Jesús y de María. Visto en Non Possumus Fuente original: Un Évêque s’est levé